Crónica 3: Campamento débil

15 jul

La neblina era densa  sólo susurraban los grillos y mientras él estaba atado al árbol.

Habían pasado dos horas desde que el otro bando lo atrapó; el problema estuvo en que a todos los que participaban en el  juego se “les olvidó ir a soltarlo”. Luis había perdido la noción del tiempo, su cuerpo empezaba a ponerse morado y ya sentía adormecidas las extremidades; aunque gritar podía ser una opción, estaba lo suficientemente lejos del campamento para no ser escuchado.

Aquella noche el guía fue carpa por carpa haciendo el conteo de todos los jóvenes. Al llegar a la lona 25 tuvo que recontar, pensaba que no veía bien por el cansancio de la guardia, pero efectivamente faltaba uno de los chicos; así que de inmediato puso a los jefes del campamento en estado de alerta – ¡falta Luis, falta Luis! – balbuceaba. No quedaba otra opción que despertar a los líderes de cada patrulla para que dieran una explicación.

¡Tututú! sonó el pito de alerta para los patrulleros. Rápidamente, aunque somnolientos, salieron de sus carpas para formarse ante Carlos, el jefe del campamento. Los demás chicos susurraban entre ellos y asomaban sus cabezas por el cierre de las tiendas de campaña ¿Dónde está Luis? fue la única pregunta, todos se miraron de reojo hasta que el mayor de ellos dio un paso al frente y expresó: “Aprendiendo a tener carácter”. El rostro del jefe era una mezcla entre sorpresa y enojo. Los muchachos relataron cómo su compañero se había dejado atrapar “tontamente” y por ello lo dejaron lejos del terreno para que “meditara” su debilidad; pero esto no era nuevo, era parte de los rituales de bienvenida año tras año.

Inmediatamente la cuadrilla de emergencia salió en su búsqueda. Las linternas y el olfateo de los perros guardianes se mezclaron en el silencio del bosque como si fuesen luciérnagas alborotadas. Cuando llegaron al lugar, Luis estaba desmayado y respirando sin fuerza; desataron sus cuerdas y lo trasladaron a la clínica móvil que tenían. El médico diagnosticó hipotermia y ordenó que trasladaran al chico a un centro hospitalario apenas amaneciera. “Fue un milagro encontrarlo vivo”. Episodios de abuso entre los adolescentes hay muchos, de hecho cualquiera de nosotros fue víctima o llegó a ser victimario; es una edad donde poner límites a las acciones no depende de la razón sino del instinto. 

Scouts Furries - http://www.aimore.org

En la temporada de vacaciones los camping son una opción ya recurrente. Sea cauteloso a dónde va a enviar a sus hijos; recopile experiencias de otros padres, hable con los muchachos que ya han asistido y recurra a la Asociación Venezolana de Campismo  para escoger empresas certificadas; también la Asociación de Scouts de Venezuela es una opción educativa y trabajan todo el año.  Esta precausión le evitará vivencias desagrabables a sus hijos; el caso de Luis es tan real como toda la inversión que tuvieron que hacer sus representantes en consultas psicológicas para aliviar el recuerdo de aquel mal rato -débil-.

http://www.asovencamp.net/index.php

http://www.scoutsvenezuela.org.ve/

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