Mi laberinto: Danza antigua

Danza Nebrada – última función 19 julio 2010

De noche la danza es distinta, la luz y las sombras se combinan sublimes alrededor del cuerpo, perturban la imaginación.

Es un momento de lujuria silenciosa donde cada movimiento habla del deseo, pero es incapaz de decir nada, un silencio absoluto que se dedica a suspirar.

Nada es al azar, cada centímetro de piel reconoce su poder,  su necesidad de expresar, elevar, amar y cuando encuentra la luz perfecta entonces se dedica al movimiento prefecto, sinuoso, embriagador.

Esta danza lleva tu nombre, perdida en un bosque de Ávalon donde fue la última vez que nuestras almas se encontraron, esos bosques que nadie conoce, al menos no con nuestros nombres. Un viento antiguo murmura nuestro secreto.

Cuando me elevo en punta, me estiro y acompaso, mi corazón hace lo mismo se revela, entusiasma, avanza.

La vida nos ha hecho un doble giro para que nuestras bocas frente a frente no pudieran olvidar, ni esta danza, ni la lluvia, ni esta manera silenciosa en penumbras que te siente más allá de la eternidad.

De verdad no me importa volver a morir, porque sé que una y otra vez nos volveremos a encontrar para danzar, la antiguedad de este amor se doblega, manifiesta, te encuentra.

Aún en este momento en que la música ya no suena,  mi cuerpo y mi corazón se elevan… te piensan.

Estoy segura, has sido mi danza más antigua.

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4 comentarios en “Mi laberinto: Danza antigua

  1. Aunque soy un pésimo bailarín, sí creo que el baile es un arte que exalta los sentidos, desde la excitación al éxtasis, al paroxismo y el apocalipsis. Lo frenético de los movimientos lleva, a veces, a una plena liberación de energías… Es una manera sana de vivir.
    Saludos.

  2. Hemos perdido el instinto en todos los aspectos de la vida. Mi teoría es que lo vamos perdiendo por vanidad; la razón, que se toma como el gran sello humano, nos desarticula el instinto y llenamos de baladís sistemas nuestra vida.
    Pocas somos las personas que seguimos apostando por lo visceral y el aullido. Hay que racionalizar la vida hasta ciertos límites, para poder vivir, pero otra forma de afirmar la vida es a través del instinto puro y desnudo.
    Un placer.
    Saludos.

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