Mi laberinto: gris antiguo

Ávalon isla mágica donde pernocta el Laberinto no permite ruinas ajenas

Mi tristeza es de esas antiguas:

Que va y vine, viaja en un viento hostil que la hace chocar entre árboles caidos, sin vida; viento que crees que refresca pero su indiferencia es tan fría que quema, destierra.

Bebe del agua turbia de tu boca por besos incumplidos.

Se cubre de óxido y hollín como traste viejo y vacío de un fogón.

Convertida en vientre reseco y olvidado; engañado y abandonado.

Emerge de la sombra que no reconoce a la luz y que viaja en tu olvido.

Pero como siempre, antes y después de estos tiempos medievales y deslustrados, los corazones de temple emergen elevados y contundentes,  transformándose así mismos y para protegerse invocan leyendas de pecados que no lograrán perdón y manzanas envenenadas para el paladar de los que osan asechar la belleza.

Tu destino será el desierto, pero sin ver dunas doradas ni agua santa, a tu alrededor solo polvo ruinoso guiará tus pies.

Quien evoca la tristeza en otros profanando amor y delicadeza, no merece más que un cielo inútil y desteñido, ausente de sol para que te confundas en la oscuridad.

Serás  reconocido a pesar de tus encantamientos; los dioses te otorgan un alma roída vestida por toda la eternidad de gris antiguo.

Anuncios

2 comentarios en “Mi laberinto: gris antiguo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s