Mi Laberinto: Poste y Cielo

Poste y cielo

Hoy es el aniversario de mis amigos Raomely e Iván… A ellos les voy a regalar un “poste y cielo” ojalá les alcance la vida con ellos…

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Un poste que alumbre siempre que la duda llegue y las decisiones sean difíciles. Su luz cálida de noche para que los sueños germinen y al ser transeúntes de sus patios traseros, no importe el desorden ni los trastes viejos; porque en las asimetrías hay belleza y a veces guardando cosas se mantienen los recuerdos.

Un poste que alumbre siempre que la bruma llegue, no todos los días tienen que ser claros, pero la voluntad siempre precede y nada mejor que tener luz en el corazón para la unión. Si la noche es clara, prométanme que van a apagarlo, porque las estrellas estarán centellando para ustedes allí en el cielo.

Un cielo que los abrigue, que no exista nada bajo la bóveda que impida su fuerza avanzar, con el cielo de testigo el amor es una emulsión suave que resbala en piel, alienta besos, se guardan secretos. El encuentro de dos vidas y la permanencia de la unión siempre necesitará la presencia celestial para conservar lo ilimitado de la tolerancia y dejar que las sombras dancen sin rozarlos.

Un cielo con mirada avergonzada cada vez que llegue la fusión, que el aliento sagrado los envuelvan, para que lo cálido siempre sea emoción. Enlazados a la vida, en la profundidad de su amor, brillen sus ojos con malicia, de esas en que la pasión tiene vida propia, pero que sea una vida de verdad, más allá de la razón, para que ese cielo avergonzado y maravillado tenga que hacerse el loco, bendecirles la explosión.

Que el poste y cielo les pertenezca siempre.

Ustedes son parte de mi visión de un mundo donde el amor sí acontece.

Felicidad, salud, deseo, fe… siempre.

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2 comentarios en “Mi Laberinto: Poste y Cielo

  1. Querida Claris, no recuerdo la primera vez que nos escribimos en Twitter, ni por qué, pero desde entonces fuiste, junto a Aglaia, una de mis Super #TwitterFriends, con el tiempo nos conocimos en el mundo 1.0, en una de esas sentadas maravillosas en el Arábica Café, quizás no lo sabes pero fue allí donde tuve mi primera cita con Rao, ocasión en la que (ella siempre me lo recuerda) le dije que no me quería casar, ni tener hijos, ni mudarme de mi casa, ni nada de eso, me lo dice porque para ella fue increíble que en esa primera cita le hablara de eso, pensando, según me dice: ¿Y esté acaso piensa que yo me quiero casar con él? Pero también fue allí donde, informalmente, le dije que nos casaramos, ¿Qué mejor lugar que el mismo donde dije que nunca lo haría? Al tiempo, cuando nos convertimos en novios, luego de aquel beso en andén de estación de Metro que si no recuerdo mal alguna vez comentamos a propósito de tu escrito acerca de los besos de calle, las amigas de Rao me hicieron una especie de Fan Club, todas ellas siempre me han caído super bien, todo el mundo disfrutaba de esa relación tan especial que empezamos a forjar y si hay algo que ha sido maravilloso de esta relación (se los decía esta mañana en un tweet) ha sido justamente eso que ha estado rodeada de gente que la aprecia, por supuesto eso es todo un compromiso para nosotros, pero a la vez es un aliciente muy particular del que ojalá todas las relaciones se alimentaran porque las fortalece. Aquí estoy leyendo en voz alta tu carta para nosotros y no me cabe la menor duda que eso que ves en nuestra relación es algo que valoramos infinitamente. Si hay algo que Rao y yo siempre tenemos presente es que “No se puede vivir siempre del lado soleado del jardín”, una frase magistral de Oscar Wilde, pero ten por seguro que justamente con tu Poste y Cielo ahora tenemos junto a nosotros tu complicidad, ese amor que tan desinteresadamente nos regalas y al que no tenemos menos respuesta que quererte en igual proporción, agradecidos de que existas en nuestra vida, a través de tus imágenes, palabras, voz, desde el Ministerio de la Belleza, desde esos lugares a los que hemos ido contigo, esos libros que compartimos y todo ese largo etcétera que hoy, más que ayer y esperemos que siempre sea NUESTRA aventura amorosa, porque sin duda la compartimos. ¿Recuerdas que te decía en estos días que vieras Pan Am? Bueno, en la serie una chica huye del matrimonio y en un encuentro con su ex-prometido le dice que ella huyo porque quería vivir una aventura, a lo que él responde: Y que mayor aventura que la de compartir la vida junto a otra persona. Hoy, a un año de haberme casado, te puedo garantizar que descubrí que el meollo del asunto no es el matrimonio, sino con quien te casas, para mi suerte, tengo a mi lado a una naranja entera que rueda acompañada por la vida y eso me hace extraordinariamente feliz y me alegra que a tus sentidos puedas percibirlo, decirte gracias es poco, pero gracias por ser quien eres con nosotros y estar aquí en este grato momento en que un pedacito de tiempo es signo de una experiencia que nos forja como personas para siempre… Alea iacta est (La suerte está echada)…

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