Laberinto a dos voces: tu trigre, yo gacela

TU VOZ

Recuerdo que de tus ojos bajé la mirada al anillo oscuro de tus senos,
y deslicé mis manos por sobre tu piel con la sinuosidad de un tigre,
dejando en ella una tonalidad salvaje de rayas negras marcando de amarillo
el rubor de tu cuerpo, con un tatuaje que no será para siempre,
pero que palpitará indeleble mientras así me recuerdes.

————-

MI VOZ

Te recuerdo sí, era como si tus manos bordearan un abismo, te dedicaste despacio, tranquilo, no había prisa, con la convicción total que mis relieves eran tu terreno, “piel de durazno” susurraste. No tuve miedo, estaba vencida, de tanto correr huyendo de tu deseo, termine envuelta en una trampa feroz, donde me convertiste en tu hembra más fiera. Ahora mi piel no responde a encantos de la luna, y menos a voces agudas sin sustento; sólo vibra ante tu rugido perverso, aquel que levantó mi cuerpo como si no pesara, como si te debiera hasta mis huesos. Sí, aún palpito en este salvaje recuerdo.

Tu tigre, yo gacela

Entra original poema ¿Qué haras el día del fin del mundo? de Alejandro Cifuentes en su CATALEJO

http://cifuenteslucic.wordpress.com/2011/08/08/%c2%bfque-haras-el-dia-del-fin-del-mundo/

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