Laberinto a dos voces: rastros de aquella mañana

TU VOZ

Te dejo mi nostalgia, te dejo mi sosiego,
no te diré más de lo que la prudencia de la posesión
y del perderse en ti permitan,
te miraré por última vez mañana, una mañana,
y bendeciré para ti, en secreto, la senda de tu ascensión
aún cuando ello te distancie de mi.

MI VOZ

Todo lo que me has dado lo tengo envuelto en el vestido de seda que me despojaste con premura y angustia.

Tengo tallado en mi busto la forma desesperada de tus besos, aquel amanecer estrepitoso en que el sol iluminó las sábanas de nuestro encuentro.

He perdido la noción de distancia, pecado y rezos. Este pensar juntos es todo lo que tengo.

—-

Entrada poema “El imperio de las migajas” de Alejandro Cifuentes en su CATALEJO http://cifuenteslucic.wordpress.com/2011/02/10/el-imperio-de-las-migajas/

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