Mi laberinto: La salida

Que más quisiera yo que abrir la puerta, derribar los muros y no dejar rastro tu agobio. Ojalá los dioses se apiadaran de mi alma que yace cautiva al lado de la tuya y nos dejaran transitar los parajes que alguna vez imaginamos.

No tengo tanto poder, de hecho no tengo ninguno, mi fe, mis augurios no es más que el aliento de Dios sobre mi cuerpo, lamento rendirme ante ti sin solución alguna, quisiera que el amor lo pudiese todo, más este amor que se volvió tinta para escribir oraciones en pergaminos antiguos, todas invocando tu nombre.

No te puedo mostrar la salida, he intentado y sin saber frutos, mostrarte el camino hacia adentro, allí donde tu naturaleza necesitaba un tiempo a solas contigo.

Hoy lo único que puedo decirte es que si hallas la salida, que sea justo al borde del camino donde empieza nuestra historia, esa que pudiera ser, para toda la vida.

Nunca supe del amor, hasta que lo convertí en fe, ojalá esta sea la salida.

Río de Janeiro 2011

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