Mi Laberinto: ¡Cuando nace un príncipe “mostro” marino!

No hay cuento de hadas que no he leído, no hubo película de Disney en la que no me enamoré del príncipe, pero siempre todo estuvo en el marco de la fantasía. Hasta que Gabriel llegó a mi vida y un día además de darme un beso de amor sonrojado, me dijo: te amo.

Hace siete años mi vida cambió, hace siete años mis oraciones se desboradoron llenas de ilusión sobre el vientre de mi comadre, hace siete años la luz llegó a nosotros y yo quise quedarme con un pedacito de ella. Hoy mi ahijado Gabriel cumple siete años, y yo celebro  siete años de amor pleno, de ese de verdad, lleno de risas, helado, ternura y cosquillas.

Gabriel es un niño increible, no lo digo porque sea una madrina enamorada, sino porque él ha dado pruebas de su buena naturaleza una y otra vez; dándonos lecciones importantes sobre lo simple que puede ser vivir. Gabo me ha acompañado a cacerías fotográficas, a comer pizza, ama a mi perrita, me grita desaforodado “mostro marino” y sale corriendo para que lo persiga; a veces el mal humor lo doblega, otras veces su enriquecido mundo interno lo aleja de los niños que él llama “aburridos”; ambas cosas serán las que tendrá que luchar a medida que crezca, yo tengo fe en que lo logrará.

La paz, lo armonioso, la ausencia de gritos son una necesidad para él, su fibra habla del equilibrio, el arte, la alegría; incluso de la compasión, todos sabemos que en algún instante habrá perros rescatados refugiados debajo de la cama o simplemente tomará su morral para irse por el mundo aprendiendo otros idiomas y prestando servicio a alguna ONG. Ahora que sabe leer es una delicia escuchar su voz plagada de emoción por descubrir el mundo de otra manera y esas ansías de conocimiento harán de él un gran hombre.

Este es nuestro Gabriel.

Yo deliro cuando le rasco la espalda, le digo que estoy cansada sólo para que me insista; él sabe que es un juego cómplice. Él sabe que lo amo.

Doy gracias a Dios por el encuentro de Rosybel y Luis, siempre lo celebro, siempre me enternezco cuando sé que juntos luchan por una vida mejor para sus cachorros; les deseo larga vida, y a mí incluida para que veamos a Gabriel convertido en el hombre magnífico que ya de niño es.

Dios te bendiga mi príncipe “mostro” marino.

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Un comentario en “Mi Laberinto: ¡Cuando nace un príncipe “mostro” marino!

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