No le voy a decir adiós a mi Bitácora Cebra del 2013

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No tuve la oportunidad de besar a ninguna cebra, espero que les contente que las vi correr libres y… que besé a Tannya la elefanta del Santuario de Garden Route =)

¿Debo dejar ir al 2013? ¿Es necesario soltar o el desapego? Aunque esté de moda decir que sí, y además yo crea que el ejercicio del desapego es sano, esta vez iré contra mi creencia  y las críticas de los bienaventurados, porque no dejaré ir de mi corazón el 2013, que hizo en mí y sigue haciendo un nuevo tejido espiritual, una limpieza absoluta de las tonterías y una resistencia pacífica a la incertidumbre; entonces el 2013 lo dejo tatuado en mi regazo como un talismán que hará que no olvide lo que recuperé, construí y desterré.

A esta travesía como bien (creo) que saben lo llamé “Bitácora Cebra”, su razón filosófica es que amo a Marty de Madagascar y su deseo de irse “por allí”, fuera de los muros, correr libre, además las rayas en cada cebra son distintas, pertenecen a una manada, sí, necesitan estar juntas, sí, pero cada una es única y sin duda cuando imaginé cómo sería verlas correr en una planicie africana, se me agitaba el corazón como un loco, cosa que solo fue superada cuando de verdad las vi correr ante mis ojos en… una planicie africana, una prueba más de cumplir un sueño.

Voy a hacer el intento de crear una lista, no soy buena ni con las de mercado, pero trataré de enunciar los cambios más importantes, al menos los que quiero hacer públicos, aunque como dije al principio lo hago por mi memoria, mantenerme conectada, más que por aleccionar a alguien, hubo una época en que sí, vainas del ego que no está al servicio de los demás, no deseo eso, sólo narraré mi experiencia con sinceridad, ya eso es bastante, si en el trayecto de la lectura les deja algún mensaje, entonces será un extra que llamaré bendición.  

África me hizo ver que la semilla también decide si quiere ser árbol o no.

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1.- Sobre la soledad y el vacío que no existe

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Yo una cuchura de bebé y solita 😉

Crecí con uno de los peores estigmas que se le puede enseñar a un niño, como fue que la falta de mi papá me había convertido en una niña sola, cuando en realidad nunca lo estuve, nunca lo estoy. Cuando murió papá, el “pobrecita quedó solita” fue una marca de hierro caliente en mi alma, en mi psiquis.

A lo largo del tiempo aferrarme a las personas fue la mejor manera de no “sentirme solita” pero también el camino más lejano para llegar a mí misma; cosa que como es de suponer me hizo sufrir buenas cuotas, incluyendo relaciones amorosas cuyas bases eran madera mojada.

Yo tuve la luz de saber que ese no era el camino, no por mí misma, siempre tendré especial agradecimiento al sacerdote y amigo Ricardo Búlmez, quien en mi época más oscura me salvó literalmente la vida, fue mi farol,  no porque fuese a intentar suicidarme (dejen el drama), sino porque perder la fe, es el peor abismo humano, hay que creer en algo, en lo Superior, en ti mismo, hay que creer; pero cómo me costó salirme de esa espiral, supongo que nos acostumbramos a las compañías erróneas con tal de no estar “solita”.

No fue hasta el 2007 cuando empecé a viajar sola y ese sendero que tomé desemboco en este 2013 en el continente Africano. Valió la pena. Repetiría todo el camino, incluso el oscuro, todavía hay quienes me recriminan acciones de esa época, puedo vivir con ello, he tratado de enmendar lo que he podido con acciones generosas, sin querer dejé  cicatrices en otros tan profundas, que no son más que el reflejo de lo que fue mi profundo dolor (ahora sí es drama), sumado a no saber pedir ayuda, lo bueno fue que como en realidad no estaba sola  recibir auxilio a tiempo fue una bendición. Todo a su tiempo.

Todo este trayecto de años me llevó a construir una fortaleza espiritual que no sabía que tenía y fue la que me sostuvo viajando “sola” a Sudáfrica. No fue nada fácil, maravilloso sí, pero fácil nada; la diferencia cultural me empujaba una y otra vez; recurrí a amigos y familiares en la distancia, eran alivio momentáneo; el invierno de Ciudad del Cabo me hundió en una tristeza tan profunda que sólo se parecía al duelo por mi papá; fue justamente el día que granizó y me llené de hielo las manos hasta ponerlas moradas, que reaccioné, allí estaba yo, casi congelada, desprotegida, llorosa, pero con algo fundamental, CONMIGO y si podía verme hacia adentro como nunca, entonces estaba directamente conectada a lo que para mí es Dios, desde allí no me he vuelto a sentir sola. Aprendí a vivir en invierno y a no desperdiciar un sólo instante de mis días en tierra africana, ni en cualquier otro lado.

No es que no quiera estar con gente, ni con mis amigos, nada de eso, me gusta estar rodeada, reírme, no hablo de esa compañía social que nutre, hablo de poder acompañarme a mí misma y no dudar que puedo hacerlo, no dudar más de mí; esto no me lo enseñó ninguna universidad, ni mi copioso curriculum. Lo que también me llevó a otra conclusión muy sana y de desapego, quien no tenga tiempo para mí, quien no extienda su brazos para acurrucarme, le he ido dejando las puertas abiertas de mi vida, los he soltado, porque uno sin darse cuenta también mendiga amor a la familia y a los amigos, esa fue la última lección que me dejó el final mi Bitácora Cebra cuando llegué a Venezuela. Quien te ama corre a tus brazos una y otra vez sin pedirlo, hace del tiempo una liga que se estira infinita.

Mi abuela siempre decía que uno debía cuidar a los amigos muchísimo, porque ellos son más fieles que quienes portan tu sangre, pero también decía que uno debía entender cuando alguien ya no quería no estar más contigo, no porque la gente es mala, sino porque los paisajes cambian, para ser bien sincera yo también he hecho esto, me he ido de la vida de algunos, y no soy mala, simplemente cambié de paisajes, por eso sin rencor ni rabia alguna dejo ir, el amor debe ser invariable incluso cuando dejas partir.

Yo eso no lo entendí hasta que finalicé mi viaje y hoy soy agradecida, aunque la nostalgia a veces juega rudo, puedo extrañar a los que ya no están, con intensidad absoluta, lo que ha variado es que ya no me siento sola; y como el Universo es perfecto personas salen, personas llegan. A las mujeres en particular se nos ha enseñado que quedarnos solas, es no tener un hijo y cuando pasamos los 30 largos empezamos a ser vistas como seres anti natura y sin sentimientos porque “no se ha parido”.

Como narré en mi post “Àfrica me dijo enamórate rápido que no tienes tiempo” http://goo.gl/xyvxf1 mi relación con el turco y el embarazo que no llegó, fue sacarme un clavito de la pata, creo que estaba allí desde mi adolescencia. Dios sabe qué es lo mejor para mí en cada momento, y ser madre no ha estado previsto, hoy con dulzura le doy las gracias a papa Dios por ello, y puse mi oración en aguas africanas para que sea en el tiempo y las condiciones correctas, no por error, no cuando mi reloj biológico lo necesite, porque mi familia emite su inconformidad en el tema o cuando aparece ese frase matriarcal latina: “pare soltera”.

Un bebé en mis brazos sería una gran bendición y creo que puedo ser una mamá fabulosa (ojalá como es mi amiga Zaadel que es magia pura) pero entendiendo que no es para satisfacerme yo, sino para entregar un ciudadano al mundo. Hay quienes llaman a mi perrita mi hija, eso me da mucha risa, tal vez creen que es una sustitución, cuando en realidad ella para mí es mi amiga y una gran responsabilidad, pero eso no me molesta, cada quien tiene sus patrones sobre las cosas en la vida, cuando pongo la cabeza sobre la almohada estoy serena con este tema, que además es sólo entre Dios y yo. No me siento sola, no llenaría esa supuesta “soledad” con un hijo, los hijos también se van, como yo me fui de mi madre. Nada nos pertenece. 

Si en algún momento disfrutaba hacer cosas solas, o creía hacerlo hoy puedo decir con entereza que las puedo hacer con plena alegría, no por las circunstancias. Claro está que todo lo que se hace en compañía es mucho más fructífero, aleccionador, divertido; estar enamorado o compartir con amigos es manifestación de disfrute de la vida,  ahora sin temores puedo regocijarme en ambos escenarios. Por cierto a quién no le ha pasado que en medio de un bululú de personas se siente solo, la sensación de soledad tiene que ver con lo que has alimentado tu alma, no con lo que has llenado tu entorno.

Nada de esto viene de un libro de auto ayuda, son muy lindos sí, aunque tengo mucho tiempo diciendo en mis talleres que no funcionan para nada si no te arriesgas a vivir con intensidad, lo único que auto ayuda es vivir y sacarse de la cabeza esa supuesta “soledad”.

 

2.- Las consecuencias y la incertidumbre de cada día

Atardecer azul en el Mont St. Michel (Francia) La foto no tiene intervención, fue un efecto lumínico producido por las sales de la bahía - 2009

Atardecer azul en el Mont St. Michel (Francia) La foto no tiene intervención, fue un efecto lumínico producido por las sales de la bahía – 2009

No tengo claro si a los hombres les pasa lo mismo, pero para nosotras las mujeres no saber algo es el fin del mundo y lo cierto es que no sabemos nada de lo que ocurrirá, aun así es el fin del mundo, ni siquiera acudiendo a las artes adivinatorias, con las que tengo particular nexo. La incertidumbre otorga un don: la templanza y un regalo precioso: la sorpresa.

No estoy pidiendo que nadie haga lo que yo hice, dejar un hermoso trabajo de casi 8 años y lanzarse al continente africano, o lo que me está pasando ahora que ando sin casa porque al irme a Sudáfrica entregué el anexo que tenía  (la madriguera) y ahora la palabra nómada me queda corta; más ácido para alguien como yo que lee hasta las etiquetas, ver toda mi biblioteca en cajas almacenadas, esperando su nuevo espacio, siento que mis pobres libros se sofocan, pero no es más que un mal juego de mi imaginación, así que cuando llega ese pensamiento, pongo de inmediato otro encima donde aparece una biblioteca inmensa con un ventanal, rosas amarillas en un jarrón de cristal azul y un diván cómodo, lleno de cojines con espacio para Ekaré que me acompaña cuando leo; o montarle cachos a mi religión de crianza y rezar en otra modalidad, como a veces lo hago con Alá, es cierto yo no soy musulmana de verdad como alguien comentó con ironía, pero si más musulmana que muchos, vainas que la gente crítica y no logra otra cosa que hacer distancia, no heridas, sino distancia, los estudiosos le llaman intolerancia, yo le digo necedad.

Cada quien verá cuáles decisiones deberá tomar; lo que se debe tener no es coraje al tomar la decisión sino el avanzar con las consecuencias. Todo es transitorio, nada es definitivo, por eso en esta época de cuerda floja no me he desesperado, no es que me guste, ni lo celebre fingiendo demencia, porque sin duda como todo ser humano necesito mi espacio vital y además me encanta mi desorden perfeccionado, pero yo tomé decisiones el año pasado que se concretaron este año y que tendrán consecuencias hasta el próximo, así funciona y si algo pido en mis meditaciones es no llegar acercarme ni un centímetro al desespero, porque sería tirar a la basura todo lo que África me dejó; esto también se llama fe. 

Cuando llegué no encontré conectarme a nada, es que en Sudáfrica amé y fui amada como nunca. Pero insisto no estoy sola, gracias a mi amiga Carolina, que me hizo sanación angelical y a mi amiga Luna desde que llegué ha sido generosa en tiempo y palabras dulces sin juicio, he empezado de nuevo en mi esencia con mis herramientas de mujer creadora, escribo, camino, medito, tomo fotografías, me llevo mi perra en autobús de aquí para allá. Todo se va reacomodando, todo es necesario vivirlo. Además con recordar a mis cebritas (niños) con los cuales presté servicio social en Sudáfrica, y toda sus vidas en la basura, no tengo moral para la queja, yo sigo plena de bendiciones, avanzo, rezo, como plácida, duermo corrido, me baño con agua corriente, escribo, estoy luchando en positivo por mi salud y acepto que debo seguir transformándome; pero sobre todo estoy labrando cosas para bajarme de la cuerda floja, que además no sabía que tenía equilibrio. Es decir estoy tomando decisiones.

De todo lo que he vivido después de regresar, lo único que sí lamento es no poder tener a mi perrita conmigo de manera regular, pero si yo no puedo ofrecerle hogar a mi lado en este instante, prefiero que siga en el hogar que Dios ha dispuesto para ella momentáneamente, donde la aman con mucha generosidad. Entonces vuelvo al punto del hijo; imaginen por un momento que yo hubiese llegado con una barrigota como souvenir de mi Bitácora Cebra y estuviese de casa en casa mientras termino de reacomodarme, si es complicado en soltería, cómo será en maternidad. Aquí cabe perfecta la frase “Dios sabe lo que hace”. Todo a su tiempo.

 

3.- Del trabajo y sus variantes enceguecedoras

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Faranduleando con L´Oréal =)

Yo soy de esos seres afortunados que nunca le ha faltado trabajo, lo que si me costó en la vida fue encontrar uno que fue el que me permitiera desarrollarme en libertad, y aquí debo hacer mención especial a L´Oréal Venezuela, sí, es publicidad. Yo sí rodé, probé distintas cosas, pero solo fue en los jardines franceses donde hubo jefes excepcionales que tomaron mi potencial, lo dejaron fortalecerse y crecer.

La clave estuvo en que me dejaron ser yo misma y además me dejaron crear, transformar; porque con lo que hacía, imaginaba, potenciaba las marcas y ayudaba de muchas maneras a mucha gente, entonces yo como pez en el agua. Uno debe trabajar en empresas que creen en lo extraordinario, no como valores puestos en un papel, sino en el ejercicio diario que no permite que tu cerebro cese de nuevas ideas.

La gente como yo que le dicen conceptualmente “transgresoras”, siempre tendremos problemas de por vida con la humanidad y sus preceptos cuadrados, yo puedo entrar en una sala de una casa y ver en segundos cómo sería quitando y poniendo cosas, el tema está en que se me permita hacerlo. En L´Oréal lo hice.

Ahora dirán y está loca coooomo dejó su trabajo, si era tan feliz. No me fui brava, me fui cuando mi realidad personal, como el tener casa propia, no iba en concordancia con mis ingresos; sufrimos una crisis horrenda con el tema de las divisas que impactó en la remuneración, soy de las que se quedó cuando la empresa dijo que no podían subir mucho los sueldos para garantizar la operación. Conclusión, yo trabajo por pasión, pero a veces la realidad te hace dejar lo que amas para poder lograr otras cosas. Yo sé que de alguna manera volveré. Todo a su tiempo.

Antes de irme a Sudáfrica una amiga me pidió hacer un diagnóstico sobre la capacitación corporativa de una empresa, la hice, y no solo la hice, sino que el presidente de la compañía acordó esperar que yo regresara. ¿Afortunada?, sí. A las dos semanas de mi llegada yo ya estaba sentada en una oficina con correo corporativo y –a veces- chofer, encima entre semana me quedo en una de las casas de la compañía. Pero todo espejo tiene dos lados y el lado mate de esta situación es que ser transgresor allí no es el mejor atributo… Aquí limitaré mis comentarios por simple ética profesional. Dejaré que ustedes concluyan sobre esta experiencia y sus consecuencias… Todo a su tiempo.

África no me enseñó que debo tener pasión para trabajar, África me lo reforzó hasta el último hueso, tuve la suerte de estudiar en una escuela de inglés (EF) que me permitió, ser yo misma, y hacer… Aún sin saber decir bien “hello” yo lideraba el proyecto social y moví a gente como nunca para que prestara servicio social en uno de los barrios más pobres de Ciudad del Cabo; supe que la pasión es más importante que el idioma, porque tú no sabrás decir algo en otra lengua, pero si puedes decirlo todo con tus ojos y tus abrazos. Love is love y esto TODO el mundo lo entiende.

Tu empleo debe ser tu pasión, debe ser una oportunidad para beneficiarte tú y beneficiar con tus acciones a un montón de gente, por el simple hecho de multiplicar bienestar; si estás trabajando en algo que no te deja ser tú mismo, es tiempo de recapacitar, ya sea un cambio de empleo (siii con esta crisis) o emprender un proyecto (siii con esta crisis), me encanta cuando le hago coaching a alguien y termina renunciando, eso es buscar camino. Todo a su tiempo. Lo único que si les pido es que si van a buscar un socio, no se dejen estafar, ya caminé por allí, un socio es un matrimonio, se debe vibrar y ver la vida con los mismos valores, sino, hasta el proyecto más hermoso puede sucumbir. Si quieren ser como sus papás y durar 30 años en un mismo lugar porque eso es la estabilidad, adelante, pero vivan con las consecuencias y esa odiosa pregunta de “qué hubiese pasado sí…”. Riesgo y vida, van juntos, se complementan.

4. Amor, yo quiero amor, todos queremos amor

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Yo si puedo decir que me comió el lobo =)

Sobre el amor y lo que me enseñó África fui bien detallista en http://goo.gl/xyvxf1, así que lo único que voy a decir aquí es: AME, (si puede con dignidad, sino como “se le de la gana” pero AME y acepte las consecuencias). 

5.- No es más que un hasta luego (sub título plagiado de canción scout)

Con una de mis cebritas en Sudáfrica <3

Con una de mis cebritas en Sudáfrica ❤

No voy a nombrar a nadie, porque este año fueron tantas la personas que me inflaron el corazón con esperanza y amor, que no deseo dejar a nadie por fuera, cada quien sabe lo que vivimos juntos, cada quien sabe cómo los amé y amo; envío bendiciones a todos, y ahora bendiciones en dos idiomas para no sentir que perdí la plata; los que fueron transitorios mi amor viajará con ellos, los que están en el presente mi amor se manifiesta así sea en mi silencio, los que se fueron mi amor es agradecido con lo vivido, los que se tropiezan conmigo por “azar” mi amor los abrazará como si nada.

Este fue un año para amar en otra dimensión, en la que me dejó escuchar mejor a Dios a través de mí misma. Debo aclarar que no soy buena persona ni busco serlo, ni me preocupa,  no deseo ser “niña buena”, tengo la naturaleza de la transgresión en las venas, así que lo que hago a veces es inyectarme bondad para que la sangre sea más ligera; aun así sigo siendo torpe con mis comentarios que buscan que el otro sea mejor que yo, porque no creo que yo tenga mayor solución;  irreverente con mis conocimientos acumulados, que no sirven de nada sino los entrego con generosidad al otro; necia con mi insistencia que la gente sea feliz porque de verdad ya no tenemos mucho tiempo.

Lo que si voy a hacer es dedicar este post a cada niño sudafricano que tuve en mis brazos, a quienes llamé mis cebritas; a cada persona en situación de calle a quien le serví sopa o lo abracé sin importarme su olor. A ellos, a los que rindo mi oración constante, porque di todo lo que tenía en mi alma y me quedé con el mal sabor de sentir que los estaba abandonado. Regresaré. Todo a su tiempo.

Sé que muchos dirán que en Venezuela también hay muchos con ese paisaje de infortunio, y que aquí también se puede hacer mucho. Sí, aquí también lo hago. La diferencia estuvo en que el único lenguaje que tuve al principio de mi travesía en Sudáfrica fue el del amor, eso que estaba en mi intelecto que había leído en la Biblia y el Zohar, que estaba en mi corazón cuando prestaba servicio social,  allá fue la vivencia más hermosa que ha hecho mi alma, a ellos no les importaba cuántas carreras tengo, o si mi cargo es gerente o director, ni mi pasado, mucho menos mi futuro, a ellos lo único que les importó es que yo los amé con toda mi torpe humanidad (incluir piel blanca) y ellos me amaron con toda su grandeza e ingenuidad.

Gracias 2013. Gracias Sudáfrica. Bitácora Cebra.

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Nota luminosa:

Para ti que lees que también eres una cebra con sus rayas únicas en blanco y negro, que papa Dios te mire con dulzura excelsa y te lleve al camino donde el amor y la prosperidad sean tu sustento, para ti, para todos. Amén.

 

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8 comentarios en “No le voy a decir adiós a mi Bitácora Cebra del 2013

  1. Simplemente gracias por compartir tus palabras… hoy justamente estoy pasando x uno de esos momentos de sentirse ‘solita’ como lo mencionaste. Pero nada más cierto que nunca se puede estar sola si aprendemos a disfrutar de nuestra propia compañía. Un beso gigante claris! Sos una gran persona. .. mis bendiciones y que el 2014 llegue con grandes sorpresas y mucho amor.

  2. A esto precisamente, a todo lo que acabo de leer, es a lo que me refería cuando describí, en una nota de saludo, la forma en cómo te guardas en mi recuerdo.
    Cierto es que no hemos sido “entrañables” amigas, pero “algo” de ti me permitiste conocer entre risas, cantos, seriedades y sin fin de vivencias que nos tocó compartir entre la magia de una fogata de curso o un aburrido Consejo.
    Gran verdad la de aquel axioma que gritamos al viento cuando decimos que nadie pasa por nuestras vidas por casualidad….nadie pasa por nuestras vidas sin dejar algo de sí, ni sin tomar otro tanto.
    No, no le vas a decir adiós a tu Bitácora Cebra. Y no, porque no quieras hacerlo; no le dirás adiós porque la Bitácora Cebra 2013…eres tu.

    • Lo entrañable mi querida Beatriz es poder reconocernos en el tiempo con lo bueno que pudimos darnos de forma espontánea. Qué cosa tan hermosa eso, que la Bitácora Cebra soy yo… Gracias por tu dulzura, a mí también me enriquece y sana recibir. Un abrazo y feliz 2014

  3. Hoy por fin me di el rato, el regalo, de leer este post (largo, largo) jajaja!! no quería desde el celular, porque ¡¡¡qué cosa tan fastidiosa leer así!!!
    Me encantan tus cuentos, esas pequeñas historias, ese tejido… gracias por mencionarme, eso me recuerda que estoy en tu corazón y tú en el mío! Sí que esperaba que te trajeras una cebrita en la panza jaja a pero ya sabes, es inevitable desear esas cosas, cada cual sabe (Dios más) cuando y cómo es o no es. Me da gusto enterarme de muchas cosas que pudiste vivir, tenía algunas preguntas pendientes para ti -para cuando pudiéramos sentarnos a echar cuentos- aún quiero que me los eches en vivo!! que es más sabroso y llena más! Abrazo Clarisota!

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