Naiguatá “escoñetá”

Sí leyó bien, -escoñetá- (*)

Estimado lector lamento  si le molesta el título de mi post, pero más me molestó a mí ver la indolencia con la que las autoridades de Vargas mantienen a Naiguatá en el olvido y hecha una gran cloaca; tal vez una mala palabra atraiga la mirada de alguno de ellos y haga su trabajo.

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Vergüenza también sentí por los propios moradores del pueblo que tiran basura en cualquier sitio, que no respetan al vecino, el cual se tiene que calar a todo volumen la música, si lo que ponen se puede llamar música, y el correr despiadado de los motorizados entre las pequeñas calles que no respetan las zonas pobladas de niños y perros que juegan dentro de este panorama de violencia.

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Vergüenza sentí en la playa cuando vi la indolencia de la gente que deja basura, chapas, colillas de cigarros, leña encendida con plástico y kerosene, sin importar para nada que todo eso va al mar, todo eso se lo tragará cualquiera de nuestros animalitos marinos. Además de las mujeres sin pudor alguno que parecen prostitutas baratas, esas mismas cargan bebes y niños en brazos que desde pequeños están aprendiendo que el cuerpo femenino no vale mayor cosa que esa exhibición barata.

Vergüenza sentí por el balneario y sus instalaciones, llenas de orines y heces en el piso,  estructuras que se están cayendo en pedazos, una cancha de bolas criollas en una estructura en ruinas que se rumora es centro de acopio de drogadictos, motorizados que usan el paseo peatonal para llevar a sus “mamis” a ver el mar, ningún módulo policial, botellas de cerveza y ron amontonadas en cada rincón.

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Me hice mil preguntas, seguro ya todo eso estaba allí y sólo me faltaba a mí por verlo con más detenimiento, ya que Naiguatá para mí es un pueblo de bellísimas tradiciones como los “Diablos Danzantes”, tal vez en medio de esas celebraciones en las que he estado presente, el desamor, mal servicio e ineptitud gubernamental no se ve tanto; hasta ahora que la realidad me llevó a empujones por sus calles.

Entre las cosas que meditaba es que tal vez este pueblo representa en lo que se ha convertido Venezuela. Quién en su sano juicio viene a hacer turismo aquí, si el mismo venezolano le importa poco cuidar lo que tiene, aquí vale más un buen culo plástico que se tongonee en las arenas sucias, a preservar el ambiente y respetar el mar; que además generosamente alimenta a cientos de moradores y visitantes.

Después el gobiernucho bolivariano que sigue rigiendo en Vargas y que por lo que vi, la gente le gusta vivir liderada de ineptos, se llena la boca con micros institucionales y pancartas de publicidad sobre el Estado Vargas y sus atributos, sobre Naiguatá como centro artístico de la costa, ojalá ahora que los Diablos Danzantes son Patrimonio de la humanidad, estos descarados al menos construyan un museo serio, un centro cultural que llene de dignidad el talento de los moradores, que hoy sobreviven en la desidia.

Sí, Naiguatá está –escoñetá- y yo con vergüenza.

(*) En el vulgo venezolano “escoñetá” significa algo que está destruido totalmente, es una palabra usada en la costa.

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Ojalá exista un lugar más digno para sentarse a leer, sin que sea a pleno sol y en un malecón sucio

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