Besos callejeros #30DiasDeTransformacion

Hoy deseo retomar este tema de besarse en la calle y sumarle la sexualidad sana, la primera que vez que lo abordé fue en abril del 2011.

Quiero hablar de nuevo de esos besos arrancados en la piel, sin vergüenza alguna, anulando lo mirones, haciendo suspirar a quienes anden con la boca seca. Una ciudad donde hay besos, es una ciudad pacífica; por ejemplo París, Roma, sobre todo en Italia donde vi los besos callejeros más hermosos de toda mi vida.

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RomAmor. Foto de mi autoría, Italia marzo 2013

En una ciudad  como Caracas donde abunda la basura, el congestionamiento del tráfico, las pancartas electorales, los ojos de Chávez, la violencia entre conductores, los atracos y asesinatos,  los motorizados irrespetuosos, los cerros cayéndose en cada lluvia y tantas otras dolencias; ver en medio del parque del Este a parejas expresando su amor en sus predios, para mí representa un alivio dentro de tanto tormento urbano.

Sé que hay los moralistas que piensan que estas escenas no son dignas de los niños. La cosa no está en lo que ven, sino en la falta de  padres  que expliquen que es una expresión de amor que hacen los adultos, sin tabúes, ni recriminar el contacto. También sucede que a veces los mismos padres no manifiestan su cariño entre ellos y a sus hijos ¿Cómo hablar de lo que no se vive?; peor aún es preferible un video juego sangriento que minimiza la vida o ver una grabación de un ajusticiamiento.

Si la naturaleza de la piel fuera enseñada con ingenuidad y libertad, ese escenario no fuera objeto de una conversación en un blog, sino un agradecimiento a la vida por las personas que expresan sus ganas… En París por citar la ciudad amor del mundo, ver besos en cada esquina es reconfortante, hermoso y  hasta da envidia.

Si pensáramos en  la sexualidad con mayor goce y naturalidad, seguro habría más responsabilidad en su vivencia, menos embarazos en adolescentes, menos transmisión de HIV;  porque la referencia no sería lo prohibido – vamos a hacerlo YA -, sino sería lo natural de la vida y del contacto humano, en una etapa prudente donde la entrega sea bajo el respeto, compresión y ojalá el amor.

Cuando llega la adolescencia pareciera que se entrara a la Edad Media, “mosca con una barriga”, es una frase recurrente en las madres criollas. ¿No es más sencillo conversar lo hermoso que es que alguien nos guste y cómo el cuerpo en una danza perfecta se acerca al otro?.

Venezuela en la actualidad ha bajado su tasa de madres adolescentes, a los 9 años; cosa que me genera profunda tristeza porque es la evidencia de la inocencia violentada. Esas niñas cuando llegan a los 16, ya están cansadas, con el cuerpo roído, con el alma desconectada; porque la sexualidad es una energía vital, que si la desperdiciamos nos agota y envejece.

Yo perdí la virginidad a los 22 años, muchos dirán que ya estaba vieja, otros no me creerán, o que más bien perdí tiempo, pero así fue. Tomé la decisión convencida que ya era mi tiempo, fui primero TSU en Mercadeo, con eso lo digo todo. Él no me presionó, yo quise, sucedió. Hoy pienso que incluso pude esperar más, porque faltó algo importantísimo, el amor.

Hay una etapa de exploración sexual en que el amor no es precisamente la fuente de acción, es simplemente descubrir, sentir, reconocer el cuerpo. Con mi mamá este tema era negado, con mi abuela paterna era hablar de estar en el Paraíso. Recuerdo haberla llamado y contarle -que lo hice- ella… que tenía un pensamiento extraordinario, lo único que me pregunto fue: ¿Estás enamorada?. Me quedé callada, entonces replicó: Cuando lo hagas enamorada hablamos, verás que es mágico. No lo supe hasta bastante tiempo después y ya ella no estaba en este plano para contárselo, pero sé que debe haber sonreído con picardía.

Hay que hablar con nuestros muchachos a tiempo, con amor, sin sombras. La sexualidad define muchísimas cosas en nuestra vida, es un marco importante donde centramos deseos, emociones y salud mental. Hay que entender que el amor acepta la diversidad, ya no cabe tanto repudio homosexual, cada quien decide, ojalá, lo que realmente le haga feliz sin daño, ni así mismo, ni a terceros. Nuestra naturaleza humana necesita el roce, el abrazo oportuno, un beso robado, eso que los poetas llaman fusión.

¡Dios!  hay que besarse una y otra vez en medio de cualquier calle, a ver si de tanto beso y acurruco,  se borra la violencia de esta ciudad y el oscurantismo sexual presente en pleno siglo XXI.

Yo sin duda estoy de acuerdo con los besos callejeros.

¿Desde cuándo no te muerden los labios en un rincón de la ciudad?

Namasté.

 

2 comentarios en “Besos callejeros #30DiasDeTransformacion

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