A los que no tienen un hogar en Navidad

Dedicado a mis papásRosybel, Luna, María del Ángel, Adriana, Flori, Daniela, Neudis, Susana, Mónica, Elvira, Anabella, Florence, Sandra, JuanCa,  Lina, Daniel, Enis, Ángelo, Gil, Gustavo (papá pollo), Silvia, Sigfrido, Nayjand, Vilma, Tadeo, Juan Carlos, Ikki, Samantha, Carolina, Ana Lucía, Lucy, Erika, Sonia, Zaa, Keidy, Lisbeth, María Alejandra, Lupe Beatriz, Rosalin, Alei, Jacabo, Pedro; también a los perritos de mi vida: Ekaré. Lorenzo novio, Pancha y Lola.

La Navidad es un remolino de emociones, nos recuerda a nuestra niñez y esa inocencia que a veces queremos retomar pero ya no está; nos pone de frente a las cosas que no tenemos, los afectos que hemos perdido, a la memoria de nuestros amados que ya se fueron a la fuente del amor.

Para muchos la opción es disfrazar esta agonía comprando regalos, bebiendo, huyendo.

Lo cierto es que nadie puede huir de su propia sombra; si abres el corazón, la Navidad es un estado reflexivo de profundo amor. Cuando uno se imagina que la María y José estaban desesperados por conseguir posada; es como cuando estamos angustiados porque no tenemos casa; cuando imaginamos que no había nadie que los ayudara, es como cuando solo te tienes a ti mismo y tu fe; cuando imaginamos que en medio de unos animalitos nace el niño Dios, es como cuando nos suceden cosas extraordinarias en medio de nuestras propias tragedias.

Dios nos muestra las inmensas posibilidades si tenemos el corazón despierto; Él es nuestra posada, nuestra compañía, nuestro renacer.

Esta es la primera Navidad que paso fuera de Venezuela, el corazón se me hace una bolita arrugada, porque no estaré rodeada de los niños de mi familia, y los abrazos de mis amigos amados. Durante mis primeros días aquí en Costa Rica, cargué en el corazón que estoy sin hogar; aunque mi primo me recibió en el suyo, mi corazón no terminaba de sentir hogar, porque esa sensación no es de lo que tenemos afuera, sino de lo que llevamos por dentro.

Mi historia familiar fue sin hogar, tardé años en entender que había pasado entre mis papás, tardé años por tratar de rescatar a todos mis medios hermanos, en una búsqueda insaciable por encontrar un hogar; y eso de una u otra manera también me ha sucedido en mi vida de mujer, busqué en los brazos equivocados, hacer una hogar.

Aunque todo esto sucedió, Dios me fue mostrando en muchas maneras lo que significaba tener un hogar. Lo primero que hizo fue darme a mi abuela paterna, su amor siempre me ha acompañado, su protección llega hasta mis días.

Luego Dios me dio a mis amigos, y aunque mis navidades fueron de casa en casa, nunca, nunca me faltó una cena de navidad amorosa.

En el tiempo alguno de mis hermanos de sangre que abrieron el corazón hacia mí, sé que esto también es un regalo de Dios, abrieron las puertas de su casa en Navidad, y viví por primera vez una noche buena con mi familia.

Ahora que estoy fuera de Venezuela, reconectando con mi segundo país, con la tierra de papá, he recibido de gente que  trabaja conmigo, de mi compañera de apartamento, gente que en realidad no conocen a profundidad mi historia ni mi corazón, palabras de amorosas e invitaciones a sus casas, por si no tengo a donde ir esta noche. Esto también me lo da Dios.

Mis primos Juan, Sandra y Florence, han hecho en estos tres meses muestras de amor, compañía y sus casas son mi casa. Estaré infinitamente agradecida con la generosidad y paciencia. Ustedes son mi fuente de amor y seguridad aquí. Esto también es un regalo de Dios.

En estos tres meses mi vida ha sido un remolino, me han puesto a prueba cada día, pero como dijo mi amado Daniel, yo soy más fuerte incluso que el dolor, eso también es de Dios. He aceptado que hay quienes no me desean en su vida, incluyendo de mi propia sangre o nuevas almas en Costa Rica que llegaron y sin despedirse se fueron. Aceptar que no puedo ser amada o reconocida por todos, y sentir alivio, paz en ello, también es de Dios.

Muchos saben que yo hago meditación a través de la Virgen María, recuerdo que en Venezuela la noche antes de venirme, me fui a quedar en vigilia en casa de mi hermana de vida Flori, alllí la Virgen se manifiesta manando aceite y escarcha de una imagen; en esa meditación yo lloraba profundamente porque por algún tiempo no estaría con ella en ese santuario. Su voz serena en mi pensamiento me dijo “Yo soy tu hogar”.

Eso me dio alivio, pero no lo había entendido hasta estos días de Adviento. Si la Virgen es mi hogar y su amor viene de Dios y ellos viven en mí; entonces YO soy mi propio hogar. El hogar que deseo, anhelo, necesito, va conmigo, no está afuera en la casa de nadie, a donde yo vaya en el mundo voy con mi hogar; cosa que mi amiga María del Ángel también me dijo; pero nos es hasta que uno lo entiende desde la profundidad del ser, que la conciencia y paz emanan.

En mi hogar hay cebras, África mía, París, mis abuelos, mis papás, mis amados, mis ancestros, poesía, brisa, perdón, chocolate, vino, perros, gatos, caballos, hadas, dulces, faunos, laberintos, jardines, cuentos, frutas, cansancio, lechuzas, luciérnagas, niños indios, niños negros, niños multicolores, un bebé no nacido, espíritus, mares, bosques, desiertos, creatividad, alegría, aceptación, dones, pies sobre la grama (zacate), pijamas de colores, libros para colorear, energía galáctica, música de oboe, piano y cellos, danza, antigüedad, abrazos de osa, sueño y pereza en la mañana, fotografía, atardeceres, erotismo, arte, dioses mitológicos, música, diversión, viajes, fragilidad, pérdidas, nostalgia, imperfección, San Miguel Arcángel, Pancho (mi ángel de la guarda), la Virgen María, angelitos, un montón de Santos. DIOS. Yo.

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Costa Rica es una posibilidad de seguir amando y sirviendo, nutrir más MI HOGAR como nos enseñó San Ignacio de Loyola; porque es reconocer en el legado de mis abuelos Castro, nuestro deber como descendientes de hacer un mejor país; estoy cosiendo en mi corazón la bandera tica, como lo Pacífica la cosió para todos.

Si hoy dudas que no estás o no naciste en el hogar correcto, este es mi regalo de Navidad para ti que has llegado hasta el final de este post; tú eres tu propio HOGAR. 

Feliz Navidad y a los no creyentes o de otra religión, que Dios sea generoso con sus hogares y prosperidad en el 2016.

Además… yo soy la única cebrita en el pesebre (pasito) del niño Dios.

cebra navidad

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